
Bajo la luz del Padre Sol, desde el amanecer al atardecer, alrededor del Árbol de la Vida, acariciando con los pies la Madre Tierra por cuatro días, al ritmo del corazón del tambor ceremonial, anualmente se realiza esta sagrada y poderosa danza en ayuno, para reconocer con gratitud y celebración, el milagro de la vida.
Se ha dicho que








